La función G marca la tendencia de los actuales mercados. La gran recesión, y la crisis han provocado que se las personas fije, en mayor medida su atención, en las formas de actuar de compañías que estafan, cometen abusos financieros, prestan un servicio deficitario, haciendo que se considere en mayor medida el dinero, con ensalzamiento del sentido de la generosidad, de forma que hoy el símbolo de un status lo marca el dar y no el tomar.
A tal efecto priman las marcas de calidad y los servicios que son generosos con sus clientes, el intercambio de ideas y pensamientos, de forma que se valora una comunidad online de beneficios, donde los clientes participan en programas de recompensas, e incluso pueden vincularse por determinadas formulas de ventas, lo que viene a suponer una involucración del cliente y consumidor.
De igual forma las tendencias gastronómicas se han actualizado, hoy no se sale a comer a tal o cual restaurante, sino que se apuesta por un determinado cocinero o chefs. Ganan fuerza los sistemas caseros que se profundiza en cocinar en casa ante la elevación desmesurada de los precios ,y el grado de inseguridad ciudadana que se observa.
Los especialistas, a tal efecto, ya no recomiendan restaurantes, sino lugares, mercados, negocios, en los que comprar insumos de calidad, y a precios razonables.
Es decir que las tendencias que comenzaron a aparecer con la crisis de 2009 en que comenzó la crisis financiera , y lejos de marcharse han venido para quedarse definitivamente.
No obstante vuelve el, lujo y los consumos de gourmet como factores compensatorios en lo económico social y sicológico, que se circunscribe a lo que está listo para comer y servir, y a lo que se puede comer en casa con la comodidad y elementos de los chefs profesionales.
Un correcto lema es el de poder de llevar la salud de la dieta mediterránea a conocidos y amigos.
Con productos de alta calidad , sin conservantes, ni aditivos y con amplia fecha de caducidad.

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