lunes, 2 de enero de 2012

EL VINO FORMA PARTE DE UNA NORMA CULTURAL

De todas las bebidas productos de la fermentación de un fruto, sin duda el vino es la más universalmente reconocida. En los países donde existe una vinicultura con tradición, la cocina requiere del acompañamiento del vino, por ello, Coupon decía, que los vinos  son como los diamantes en una sortija, engarzados en una comida.
Las fundamentales reglas establecen, que en principio, el vino blanco seco precede a todos los claros. El tinto al blanco dulce y los licorosos, y que si se sirven varios blancos secos, el más ligero habrá de adelantarse al más generoso, el más joven al de mayor edad, el de menos clase al de mas clase.
Para el caso de que dentro de una receta haya intervenido determinado vino, en la mesa, el plato requiere ser acompañado del mismo vino con que fue elaborado.
Los franceses afirman que vino y queso son como la sangre y la lecha de la tierra. En realidad nunca resulta completa la degustación de un queso que no está acompañada por el vino que mejor le conviene.

En tal materia los gastrónomos suelen encontrarse bastante acordes sobre el tema.
A tal efecto, quesos frescos, untosos y fundidos requieren vinos blancos y  o claretes suaves.
Los vinos de mayor cuerpo, o los tintos delicados, ligan perfectamente con los quesos de cabra.
Escogeremos  un tinto ligero para el acompañamiento de quesos semiduros, presados o veteados.
Para los grandes quesos fermentados, como un Roquefort o un bien curado queso de Cabrales, tomaremos un tinto de gran cepa y edad venerable.

                                   Lleva la Salud de la Dieta Mediterranea a tus Amigos y Allegados

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