Si bien la dieta mediterránea es una forma de vida surgida por las condiciones climáticas, culturales y sociales de aquellos que han venido habitando en la Rivera del Mediterráneo, ha cobrado recientemente actualidad ante los múltiples estudios efectuados al amparo de las estadísticas acreditativas de que personas que seguían estas pautas de vida alimenticia padecían infinitamente menos incidencia de enfermedades coronarias y determinados tipos de cáncer.
Básicamente se sustenta en una alimentación equilibrada basada en hortalizas, cereales, leguminosas, frutas, aceite de oliva y un predominio del pescado, lo que sabiamente combinado con le realización de ejercicio dan como resultado unas pautas de vida saludable.
Factores determinantes, como la incorporación de la totalidad de la población familiar al mundo del trabajo y la concentración de población en grandes núcleos urbanos nos llevaron, a países tradicionalmente sustentados en estas pautas de conductas alimenticias a su variación , adoptando costumbres y que deterioraron nuestro sistema.
Afortunadamente la falta de tiempo ha venido a ser suplida por los avances tecnológicos, de manera que hoy ,sin destinar gran cantidad de tiempo ni a la compra, ni a cocinar alimentos ,pódenos disponer de una saludable variación alimenticia , listos para comer, que nos permiten seguir con la tradicional dieta sustentada en nuestros acervos culturales, que han venido a destacarse como una de las más equilibradas y saludables formas de vida a nivel mundial.
Seguir estas pautas no significa realizar un régimen, pero si equivale a una forma de adquirir una buena alimentación equilibrada, que unida a la realización de un ejercicio moderado, logra que nuestra salud se mantenga estable, y nuestro peso dentro de unos límites de normalidad.
Como podemos confeccionar un menú siguiendo las pautas, es fácil, los expertos recomiendan:
Comenzar confeccionando los primeros platos que son, por lo general los más calóricos, para en relación a ellos repartir los demás alimentos de las comidas del día.
Si se estima que las legumbres deben ser ingeridas dos o tres días a la semana, esos días de segundo plato escojamos alimentos menos calóricos como pueden ser pescados o huevos acompañados de ensalada.
Los arroces permiten un segundo plato más calórico como pueden ser pollo o pavo, y dado que el arroz ya es un hidrato de carbono no efectuar acompañamientos con patatas ese día, si no se quiere repetir un acompañamiento de ensalada sustituir por guarniciones de verduras, zanahorias, cebollas, berenjenas etc.
Cuando pongamos pasta, según su preparación puede ser un plato único o ir precedida de carnes o pescados.
Los días en que pongamos verduras, que para darles un sabor más apetitoso pueden ir rehogadas con aceite de oliva, ajos y algún tropezón de jamón o beicon, podemos añadir un bistec.
Cuando pongamos patatas, que por su valor nutricional no están consideradas verduras, podemos aprovechar para combinarlas con carne y/o pescado para confeccionar un plato único.
Dejemos para las cenas aquellas comidas más ligeras, como sopas, ensaladas recién hechas que sacian y apenas tienen calorías a las que podemos añadir atún, nueces, queso, aceitunas, huevo hervido etc.
Todo ellos con abundancia de ingestas de frutas y agua.
Lleva la salud de la dieta mediterránea a tus conocidos y amigos, participando en un revolucionario sistema de negocio a nivel mundial

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