sábado, 26 de noviembre de 2011

LA COMIDA, LA COCINA Y SUS NORMAS

Los códigos  de buenas maneras relativas a los comensales, no  se establecieron hasta el siglo XVI, comenzando en Francia.
Hasta entonces los ceremoniales de la mesa eran rudimentarios y esquemáticos, lo que significa que era habitual a la usanza de griegos y romanos el comer con las manos, y tan solo en grandes y elevados banquetes se daba en utilizar una especie de estiletes  o punzones, por lo general de metales nobles, oro o plata para el trinchado de las carnes y así poder tomar   pequeños  pedazos de los alimentos.
El uso normal consistía en despedazar la comida y llevarla a la boca con las manos, lo que no quiere decir que estas civilizaciones no guardasen usos  y normas de corrección en la mesa, sino que la asistencia en eventos de importancia y grandes ágapes de esclavos que se preocupaban de trocear las viandas delicadamente antes de servir a los comensales, no les hizo sentir la necesidad temprana de  aplicación de utensilios limitándose la urbanidad a coger con la punta de los dedos, los pedacitos que les eran  servidos, relegando la necesidad de utensilios solamente a la cuchara ,que fue el primero de los aparecidos en  banquetes y usos cotidianos.
Desde el inicio lo que siempre cobro importancia fueron las vajillas, que desde la usuales  de borro, hasta las de oro, pasando por piezas cinceladas de elevadísimo valor,  fueron signos de ostentación y poder en los grandes acontecimientos.
El mantel apreció  ya en el siglo I de nuestra era  así como las servilletas que eran suministradas por el anfitrión, ellos nos demuestra   la inquietud del hombre por   rodear, el acto de comer de  un con junto de normas de comportamiento lo que ha perdurado a lo largo de la historia en sus diversas facetas, lo que significa  la importancia del  espíritu del ritual de los que se reúnen en tono a una mesa, la importancia de la elaboración  y calidad de los alimentos que se ofrecen y  su ornamentación.
 Incluso la costumbre de que los invitados ayuden a   sus anfitriones en la elaboración de los platos y en la preparación de la mesa lo encontramos en un claro precedente histórico en la corte de Luis XV, precedente a su vez, de la imposición de trato igualitario, para todos  los asistentes  como norma de exquisita conducta.
La preparación de la mesa, junto a la acertada composición del menú y una sabia elaboración de los platos, son el fundamento que permite el equilibrio que producen  el psiquismo gastronómico centrados en  la vita, el gusto y el olfato.

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