martes, 6 de marzo de 2012

ENTORNO A UNA MESA SE HAN DESARROLLADO, A TRAVES DE LA HISTORIA, LAS MEJORES ANECDOTAS

La lectura que tanto enseña y entretiene, me ha dado hoy a conocer una anécdota romántica que  quiero transmitirles, por  la peculiaridad de los personajes que la encarnaron y su sabor ,no ya moralizante, sino demostrativo de una época en que las personas, frente a una adversidad económica, ostentaban  ilusiones y  sostenían sus vocaciones artísticas.
Los hechos comenzaron una noche del mes de Enero de 1859, cuando un grupo de jóvenes, entre los que se encontraban Bécquer, Rodriguez Correo, Manuel Palacios, Barbieri y Julio Nombela, reunidos en una taberna bohemia, que luego pasaría a convertirse en el mítico Café Suizo ,comentaban la gran cena que había celebrado el marqués de Salamanca, que como bien es sabido comenzó sus negocios arrendando el estanco de la sal del que obtuvo pingues beneficios, fundó un banco y fue el constructor y creador del barrio de Salamanca.
Ente algaradas y risas se detallaba por los que en aquel momento, la mayoria de los días no tenían nada que llevarse a la boca, la forma en que se preparo la cena, como se desarrollo y los manjares que se degustaron en el Palacio de Recoletos, cuando alguien asestó a proponer que al Marques debería de invitársele a comer un simple cocido.

Los comentarios surgieron en torno a si el marqués sería capaz de aceptar una invitación así, llegando a la conclusión de que la idea en sí, solo era una extravagancia, ya que todos palparon sus bolsillos y se percataron de que ni siquiera disponían de un real para afrontar el convite, no obstante, Manuel Prado, presente en la reunión acepto el reto de escribir una carta cursando la invitación con el dicho “si no acepta peor para él”.
Salamanca recibió la invitación, y como le hizo gracia, acepto acudir a la fonda de Paris en que se encontraban  catorce ilustres comensales, pelados de bolsillo, a degustar un menú de 2 pesetas.
En los postres, tras la animada charla sostenida, acertaron  los poetas, compositores y escritores presentes a brindar en torno al invitado con sonetos, frases ingeniosas, y canciones dignas de su categoría artística ,que  además de divertidas, ingeniosas  y animadas hicieron los deleites del marqués, quien se vio obligado a corresponder, y tomando la palabra dijo:
“Bien difícil me la habéis puesto”
Deseo agradeceros muy sinceramente y desde el fondo de mi corazón que hayáis tenido el feliz acierto de la invitación, la cual  recordare como de las mejores de mi vida... He pasado un rato inolvidable, y de esos que resulta imposible comprar con dinero, por ello me siento deudor de todos, y les confieso que les envidio, ya que me consta que el nombre y la obra de ustedes ,que hoy se sienten pobres, vencerá al tiempo, y vivirá en la memoria de todos cuando los demás hayamos desaparecido. Y es que la inmortalidad se conquista, no es posible comprarla.
¿Vieron en alguna parte levantar una estatua a alguien que solo se dedico a amasar dinero?
Y así es como en el Madrid de la época tomo fama y se convirtió en una de las noticias mas comentadas de la  Villa,  como el marqués acepto una invitación de un menú de 2 pesetas.







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